Bitcoin y otras criptomonedas explicadas (1 de 3)

Criptocoins

En este artículo voy a intentar explicar, en un lenguaje claro que no requiera de demasiados conocimientos técnicos, qué son las criptomonedas como Bitcoin.

El lector objetivo de este artículo es una persona que haya venido escuchando cosas en noticias o Internet sobre Bitcoin u otras criptomonedas como Ethereum y quiera saber más del asunto.

El artículo está compuesto por tres partes. En la primera parte, ésta, explicaré qué son y como funcionan las criptomonedas, así como sus ventajas e inconvenientes con respecto a otras formas de dinero más conocidas.

La segunda parte es un tutorial práctico sobre como instalar y usar monederos Bitcoins, así como una guía sobre las opciones para comprarlo en Internet.

En la tercera y última parte analizaré las características de las criptomonedas que considero más interesantes en la actualidad o de cara al futuro, incluyendo, por supuesto, Bitcoin.

1. ¿Criptoquéeee?

Cuando hablamos de dinero o activos estos pueden tener varias formas que nos resultarán familiares: dinero en efectivo (billetitos y monedas), dinero en cuentas bancarias, activos inmobiliarios, acciones en bolsa, fondos de inversión, bonos de deuda del estado, y otros activos como oro, plata, joyas, etc.

Todos estos activos comparten algo, y es que tienen un valor. Ese valor lo expresamos generalmente en una denominación de la moneda oficial de nuestro país, como euros o pesos, o en la de otros países (monedas fiduciarias sería el nombre correcto), como dólares, aunque en realidad todos ellos son muy distintos y el valor que expresamos fluctúa con respecto a esas monedas. Pero también esas monedas fluctúan unas con respecto a otras, de modo que si por ejemplo con un euro podemos comprar 1 litro de petroleo pero el euro baja con respecto al dolar, dado que el petroleo casi siempre se expresa en dólares ahora podremos comprar menos petróleo con ese euro, pese a que su valor en dólares no no haya cambiado.

Antes de entrar en detalles de que hace diferentes a las criptomonedas es importante que entendamos que las criptomonedas son iguales a todos estos tipos de activos en el sentido de que tienen un valor. Debido a como funcionan los mercados de criptomonedas en el caso del Bitcoin ese valor casi siempre se expresa con respecto a dólares o euros, pero el de otras monedas se suele expresar en Bitcoins, del mismo modo que podemos dar el precio de un barril de petroleo en euros pero realmente se comercia con ellos en dólares y el valor en euro es una conversión del de dólares.

Una pregunta que suele surgir a los neófitos con respecto a las criptomonedas es: ¿de donde surge ese valor? ¿Quién decide que un Bitcoin vale dos mil y pico euros? (precio actual a la hora de escribir este artículo). Porque podemos imaginarnos claramente que una propiedad inmobiliaria tiene un valor derivado de su utilidad (en una casa se puede vivir, con el oro se pueden hacer joyas), pero en el caso de las criptomonedas no es tan obvio ver de donde viene ese valor.

En realidad es sencillo y como casi todo producto comerciable no intervenido por un estado marcando precios el valor deriva simplemente del dinero (euros, dólares) que está dispuesto a entregar a cambio el que quiere comprar un Bitcoin. Parece difícil encajar que alguien esté dispuesto a pagar 2500 dólares por algo que en realidad es un churro de bytes.

Pero si lo comparamos con otros activos: ¿cual es el valor intrínseco del trozo de papel que constituye un billete de 500 euros? Casi nada. ¿Y el de un certificado de posesión de una acción de 1000 euros en una gran empresa? Lo mismo, el papel o el churro de bytes en el ordenador de nuestro broker. Se puede argumentar que una acción de una empresa te da poder y te hace en parte propietario de esa empresa, pero siendo realistas sólo los que poseen un número enorme de acciones tienen algún poder real, y casi nadie compra acciones por ese poder sino por el valor en sí de la acción y su potencial para incrementarse o recibir dividendos.

Las criptomonedas, además de como medio para almacenar dinero o invertir, pueden servir como medio de pago en muchos sitios. Bitcoin, siendo la primera criptomoneda y la que tiene más mercado, es la más aceptada en algunos comercios, aún una minoría, pero que se va incrementando con el tiempo. Por poner ejemplos conocidos, podemos pagar con Bitcoins en la Apple Store, en Steam, newegg.com, y hasta podemos comprar un coche Tesla con Bitcoins (si tenemos muchos, claro).

Pero en general, al igual que pasa con las acciones, la gente no suele poseer criptomonedas por su uso teórico sino por su valor monetario y potencial, aunque hay excepciones para criptomonedas con usos muy determinados que veremos en la segunda parte de este artículo que publicaré en breve.

2. Como funcionan las criptomonedas

2.1 La cadena de bloques (blockchain)

Cuando tenemos dinero en billetes, su forma física es papel, y su valor lo pone en el papel. El valor real deriva de que el gobierno dicta que las transacciones con la administración y sobre todo el pago de impuestos se han de hacer con ese dinero y su valor al cambio con respecto a otras monedas. Nada más. Antiguamente el dinero en papel garantizaba un cierto valor en oro que uno podía realmente canjear en una reserva, pero hace ya algunas décadas que no es así.

Old Ledger

Por otro lado, el dinero que tenemos en el banco físicamente es un ajuste contable en los ordenadores del mismo. Lo mismo con las acciones si usamos un broker. Su valor deriva de que en cualquier momento podemos sacarlo y convertirlo en dinero en papel. Una propiedad inmobiliaria tiene la forma física de los ladrillos y terrenos de la propiedad y el papel que dice oficialmente que es nuestra, y el oro es un metal amarillo que pesa bastante y que a la gente le gusta desde hace milenios.

Las forma física de las criptomonedas es algo distinta, aunque más parecida a la de la cuenta corriente en el banco: son apuntes contables en un libro de contabilidad guardado en un fichero. En el caso del banco ese fichero lo tenía el banco, esperemos que con una buena política de copias de seguridad. Pero en el caso de las criptomonedas, ese fichero llamado blockchain o cadena de bloques, está en cada ordenador que componen la red de esa moneda, una copia en cada uno. Si nos bajamos el cliente de Bitcoin oficial lo primero que hará la primera vez que lo ejecutemos, antes de poder hacer nada, es bajarse el blockchain entero, que en el caso de Bitcoin es actualmente de unos 150 gigas y tardará varias horas en bajarse (o puede que días, según nuestra conexión, así que más vale que tengamos paciencia y espacio en disco).

Una vez bajado ese fichero, además de poder crear nuestro monedero y mandar y recibir Bitcoins (veremos enseguida como hacer eso), nuestro ordenador pasará, siempre que tengamos el programa abierto, a formar parte de la red Bitcoin como un nodo adicional.

Inciso: Si esto de las varias horas y los 150GB nos echa para atrás hay monederos que no lo necesitan porque hacen la parte de leer el Blockchain usando un servidor externo al tiempo que siguen siendo seguros. Uno de los más populares para Bitcoin es Electrum.

Estos nodos, además de funcionar como monederos de sus usuarios, tienen estas funciones que son en parte lo que hace que todo funcione:

  • Tienen una copia completa del blockchain, es decir, de todas las transacciones y saldos desde el inicio de la red Bitcoin hasta ahora, el libro de contabilidad. Esta copia se va actualizando con nuevas transacciones que la red recibe. Las transacciones no vienen de una, que sería ineficiente en cuanto a la red, sino que se agrupan muchas transacciones en un sólo bloque que luego se manda a todos los nodos de la red con un número consecutivo (de ahí lo de cadena de bloques). Actualmente se recibe uno de estos bloques cada diez minutos.

  • Cuando reciben un bloque con nuevas transacciones, validan que las transacciones entre dos monederos son correctas comprobando que la firma digital de la persona que envía dinero se corresponde con la del monedero emisor, que dicho monedero tiene suficiente saldo, y que el monedero receptor existe. El nodo no se encarga de actualizar el blockchain o libro de contabilidad en sí añadiendo nuevas transacciones; de eso se encargan los mineros de los que hablaremos enseguida. Pero sí que valida las existentes para que nadie haga “trampa”. Como existen miles de nodos en la red bitcoin, cada uno con su copia del libro de contabilidad, y una parte importante de ellos valida cada transacción, es prácticamente imposible que alguien pueda falsificar nada (necesitaría controlar más de la mitad de los nodos de la red, aunque con otras criptomonedas ni así).

Lo importante de todo ésto es que nuestro monedero y nuestro saldo en Bitcoins no es algo que existe en nuestro ordenador, sino que existe en el blockchain del cual tienen una copia todos los ordenadores de la red Bitcoin. Lo único importante que tenemos en nuestro ordenador es la clave privada.

2.2 La clave privada: la garantía de posesión de un monedero

Cuando tenemos un monedero en Bitcoin tenemos también una clave privada y una o más direcciones públicas. En ambos casos son churros de 52 letras, pero se usan para diferentes cosas.

Paper Wallet

Las direcciones públicas son las que daremos a alguien que nos quiera enviar dinero, para que esa persona la ponga como destinatario de una transacción. Es algo parecido a un número de cuenta bancaria, pero con la diferencia de que podemos, si queremos, generar una dirección distinta en cada transacción (pero el dinero siempre irá al mismo monedero). ¿Qué utilidad tiene ésto? Pues la de la privacidad; si en cada transacción en la somos receptores hemos proporcionado una dirección distinta, y si no hay nada que asocie esa dirección con nuestra identidad real, nadie podrá saber a donde va ese dinero (cuando hacemos una transferencia en criptomonedas sólo se pone la dirección pública del receptor y la cantidad). Las direcciones públicas también sirven para consultar el saldo de un monedero.

La clave privada es extremadamente importante, ya que es lo que garantiza la titularidad del monedero, pero no lo hace asociando nuestro nombre como un título de propiedad en plan Este monedero pertenece a Pepito Pérez López, como lo haría un título inmobiliario, sino que se usa para generar a partir de ella las claves públicas con las que recibamos el dinero (de modo que ese dinero va siempre al mismo monedero) y por otro lado es la clave necesaria para poder firmar una transacción cuando enviemos dinero. La firma es un proceso matemático que intentaré explicar claramente en el siguiente apartado, pero de momento basta con saber que cuando queremos enviar dinero a una dirección, la transacción se firma con unos bytes (la firma digital) que se genera a partir de la dirección pública del receptor y nuestra clave privada, pero sin incluir la privada en ningún momento. Es decir, los nodos de la red podrán comprobar que el origen de la transacción es nuestro monedero pero no sacar la clave privada, ya que el proceso de firma no es reversible.

Este es exactamente el mismo proceso que se usa en la firma digital que tienen implementados algunos países, por ejemplo en el caso de España la clave privada con la que firmamos nuestras relaciones telemáticas con la administración va guardada en el chip de nuestro documento de identidad (DNI), y es un proceso totalmente seguro mientras no nos lo roben.

Nota importante: Cuando envíamos dinero con una criptomoneda, no existe una forma de “retroceder” el pago como sucede con las tarjetas de crédito o Paypal, salvo que convezcamos al destinatario de que nos lo devuelva. De modo que tenemos que estar bastante seguros de que la dirección de envío y la cantidad son correctas. En caso de transacciones donde haya un intercambio (por ejemplo, una venta de Bitcoin por dinero o viceversa) conviene usar un servicio de scrow o monedero de garantía, que es un monedero intermedio donde se envían los Bitcoins pero no se liberan hasta que la otra parte confirma que el trato se ha completado con éxito.

2.2.1 La firma digital: versión entendible

Voy a hacer una metáfora para intentr hacer esta parte de la clave privada y la firma más digerible.

Imaginemos que en el pequeño país de Criptotistán, que sólo tiene 10 habitantes, cada habitante tiene un bote de tinta de un color único. Uno lo tiene rosa. Otro verde. Otro azul. Otro rojo, etc. Además, en Criptotistán, los diez habitantes tienen nombres distintos.

Criptotistán tiene un pequeño banco, pero sólo funciona a través del correo porque no les compensa abrir una sucursal para tan poca gente. Cuando un usuario quiere mandar dinero a otro usuario, tiene que saber, lógicamente, el nombre de la persona a la que mandar dinero, y el método que siguen es que la persona apunta en un papel la cantidad de dinero que quiere transferir y además el nombre del destinatario pero dibujado con su tinta de color único. Así el banco nada más abrir el sobre y ver el papel sabe quien ha enviado el dinero (por el color) y a quien va destinado (por el nombre), pero no podrá falsificar la identidad de la persona que envía si no roba su tintero.

La firma digital usa fórmulas matemáticas con números primos y otros conceptos criptográficos, pero básicamente es lo mismo; en nuestra metáfora el nombre de la persona sería la dirección pública y el tintero de color la clave privada que permite firmar la transacción.

2.2.2 La importancia de guardar de forma segura la clave privada

Cuando tenemos dinero en criptomonedas es extremadamente importante saber que la clave privada es nuestro dinero y si no la tenemos nosotros o se la damos a alguien, es como si el dinero no fuera nuestro.

¿Qué pasa si en nuestra metáfora alguien roba el tintero a otra persona? Pues que eso sería muy malo: con el tintero de color podría transferir todo el dinero de la víctima a su cuenta corriente, y el banco no tendría forma de saber el fraude. Con la clave privada igual. Si alguien sabe nuestra clave privada, puede hacer envíos a cualquier otra dirección y vaciarla. Por eso nunca debemos dar la clave privada a nadie y cuando la tengamos en un ordenador (con el cliente de Bitcoin instalado, por ejemplo) debemos encriptarla con una contraseña, de modo que aunque nos roben o nos hackeen el ordenador los truhanes no puedan usar nuestra clave privada.

Ésto también es aplicable a los monederos en Internet, como los que ofrecen algunas páginas y tienen los mercados. En un monedero de Internet no tenemos la clave privada y por lo tanto las criptomonedas no son nuestras, son suyas. Y tenemos que confiar en la buena fe, porque además dada la privacidad que ofrecen estas monedas, en un momento dado pueden ceder a la tentación, decir "¡ay, nos han hackeado y hemos perdido todo!" y en realidad transferir todos los fondos a monederos suyos. Esto no es una situación teórica; ha pasado varias veces y hasta tiene un nombre: exit scam. De modo que incluso aunque hagamos trading con criptomonedas, conviene dejar sólo en el mercado la parte con la que vayamos a jugar pero manteniendo la mayor parte de nuestros fondos en monederos de los que controlemos las claves privadas.

Existen varias formas de hacer la clave privada más segura. Una de las mejores es no tenerla en ningún ordenador conectado. Así evitamos cualquier riesgo de hackeo. Lo que hacemos en este caso es tener un monedero de papel, es decir, imprimir en un papel la clave privada y quizás un código QR para poder leerla fácilmente con un móvil, y guardar ese papel a buen recaudo. Como la contabilidad va en el blockchain, podremos seguir recibiendo dinero (por ejemplo nuestra aportación mensual a nuestro fondo de criptomonedas) y si queremos enviar dinero podemos usar uno de los programas de móvil que permiten enviar escaneando la clave privada desde un código QR en el momento, sin guardarla, o importarla a mano en el programa que usemos en PC.

Hay una forma más fácil de importar una clave que escribir un código de 52 letras y números y es generar la clave a partir de 12 palabras (en inglés) que la mayoría de programas de monedero nos generan la primera vez que lo usamos. Escribimos esas palabras en un papel y cuando queramos regenerar el monedero para enviar dinero las volvemos a introducir (el monedero, lógicamente, tiene que soportar ésto, pero la mayoría lo hacen). Es mejor si ese papel tiene varias copias y están distribuídos en varias localizaciones distintas.

Otra forma es usar un monedero USB dedicado como el Ledger Nano. Este cacharrín, que soporta varios tipos de criptomonedas, almacenará dentro nuestras claves privadas de modo que cuando queramos enviar dinero sólo tendremos que conectarlo al ordenador, introducir un código pin y él se encargará de firmar las transacciones, de modo que nuestra clave privada nunca abandona el aparato. También soporta eso de reconstruir los monederos con 12 palabras de modo que incluso aunque se rompiera o nos lo robaran, podríamos reconstruir los monederos en otro (o en un monedero software) introduciendo de nuevo esas palabras.

Ledger Nano S

La tercera opción mejor es usar cualquier monedero de PC o móvil pero usando una contraseña fuerte (no nuestro nombre ni apellido ni nada similar) para cifrar la clave privada. El programa nos pedirá esa contraseña sólo cuando queramos enviar fondos. Si además soporta lo de las 12 palabras para reconstruir el monedero en caso de perder el acceso al PC o móvil, mucho mejor.

2.3 ¿De donde salen las criptomonedas? ¿Cómo se fabrican?

2.3.1 ¿Y de donde sale el dinero “normal”? ¡Agárrate que vienen curvas!

Con el dinero fiduciario los gobiernos imprimen billetes y monedas para reemplazar los que se van rompiendo o desgastando pero eso es sólo una pequeña parte del dinero que se crea.

Lo que voy a contar ahora es como se genera la mayor parte del dinero nuevo normal que entra en circulación. Voy avisando puede sonar increíble y absurdo, pero es cierto y además la mayoría de la gente lo ignora.

La mayor parte del dinero nuevo (sobre el 95%) no lo generan los gobiernos sino los bancos. ¿Cuándo? Cada vez que alguien pide un crédito o una hipoteca. Es decir, si pedimos a un banco 100.000 euros de crédito, el banco sólo está obligado a poner una pequeña parte, quizás el 10% (10.000 en éste caso), lo que se llama coeficiente de caja pero el resto del dinero sale de la nada, es decir, se fabrica en ese instante. Sin coste para el banco… pero se lo tendremos que devolver al banco. Según vamos devolviendo, la parte que salió de la nada vuelve a la nada, desaparece. Pero como los créditos se tardan en devolver, ese dinero virtual es muy real hasta que el crédito se devuelve. Y mientras tanto, el banco está cobrando intereses, no sobre los 10.000 euros de dinero real que puso, sino sobre los 10.000 reales + 90.000 virtuales. Buen negocio.

¿Qué tal si además, añadimos, que la pequeña parte que el banco realmente aporta en un préstamo no lo pone de su propio dinero sino del dinero que los ahorradores han depositado en el banco? Mucha gente se imagina que si todo el mundo saca su dinero de los bancos a la vez éstos se van a la quiebra. Lo que no se suele saber, es que basta que todo el mundo reclame una pequeña parte de su dinero para qué esto pase.

Rizando el rizo, el dinero de un préstamo o hipoteca (que, insisto, en su mayor parte vino de la nada), generalmente termina de nuevo en un banco, por ejemplo en la cuenta corriente del vendedor de la casa en caso de hipoteca. Y el banco que recibe ese dinero (sea el mismo que dio la hipoteca u otro), lo contabiliza como dinero real. De modo que si un banco genero 100.000 euros dando una hipoteca mientras que en sus cajas sólo tenía 10.000, cuando esos 100.000 euros aterricen en otra cuenta corriente el banco los contabilizará como reales en su caja por lo que ahora podrá conceder préstamos por valor de 1.000.000. Y así sucesivamente… ¡magia!

Ésta maravilla del absurdo, o fraude legal, es lo que se llama banca de reserva fraccional y aunque el concepto es antiguo su generalizacion y respaldo por parte de los estados relativamente reciente. Que bonito es el poder económico que da el dinero para moldear las leyes y sistemas económicos a nuestro gusto ¿verdad?.

¿Sorprendido? Entonces quizás los sistemas que usan las criptomonedas para generar dinero ya no te parezca tan raro.

2.3.2 Generación de criptomonedas por prueba de trabajo

Distintas criptomonedas generan nuevas monedas de distintas formas, pero las dos más comunes son la prueba de trabajo y la prueba de participación. Vamos a ver la primera.

La prueba de trabajo (proof of work en inglés) consiste en que unas máquinas dedican sus recursos (CPU, tarjeta gráfica, memoria y por lo tanto electricidad) a confirmar las nuevas transacciones, que es el proceso mediante el cual esa máquina valida que la firma se corresponde con la del emisor y por lo tanto puede enviar dinero de su monedero. Como ese trabajo tiene un coste en hardware y factura eléctrica, casi todas las transacciones de criptomonedas incluyen una pequeña comisión. La comisión es un pequeño donativo voluntario que se pone al hacer una transferencia en Bitcoin. Podemos poner lo que queramos, pero cuanto más pongamos más rápido se hará la transferencia. Generalmente, hoy en día, con poner el equivalente a 30 o 40 céntimos de euros la transferencia llegará en pocos minutos.

Esa comisión no se paga inmediatamente sino que cuando un minero genera un bloque válido, todas las comisiones de las transacciones incluidas en el bloque son pagadas a ese minero. La clave de este punto es la frase cuando un minero genera un bloque válido. ¿Qué es un bloque válido? En Bitcoin, y otras criptomonedas que usan prueba de trabajo, existe una especie de lotería, en cuyos detalles no voy a entrar al no ser éste un artículo técnico, pero que básicamente hace que los mineros prueben miles de variantes de crear un bloque usando fórmulas matemáticas hasta que dan con una versión del bloque que se puede probar que es matemáticamente válida.

Es, realmente, como una lotería, con la ventaja de que todos los que participan en ella están haciendo un trabajo útil confirmando transacciones, no sólo el ganador. Éste minero ganador se lleva todas las comisiones de las transacciones del bloque (actualmente entre 3 o 4 Bitcoins de media) y además un premio de nuevas monedas generadas (actualmente 12.5 Bitcoins). Si echamos cuentas, vemos que es un dinero notable (unos 40.000 euros al cambio actualmente). Generalmente para que sus ingresos no dependan del azar, los mineros se organizan en pools que son como los grupos de gente que juegan a la lotería para aumentar sus posibilidades, y si le toca a uno reparten el dinero entre todos en función del trabajo aportado en ese periodo. La diferencia con la lotería es que un minero, si tiene el hardware adecuado y unos costes de luz no exagerados, siempre va a ganar dinero en un pool.

Hay que tener en cuenta que hay miles de mineros y sólo uno gana cada diez minutos. Además, hoy en día no se pueden minar Bitcoins con ordenadores normales porque no sale rentable, por lo que hace falta hardware especializado (y caro), aunque otras criptomonedas si siguen siendo rentables minarlas con PCs normales (pero potentes).

En el caso de Bitcoin, el premio que reciben los mineros por bloque se reduce a la mitad cada cuatro años; por ejemplo en 2020 los mineros dejarán de recibir 12.5 Bitcoins por bloque y pasarán a recibir 6.25. Eventualmente, el número máximo de Bitcoins, 21 millones, se minará, y entonces los mineros pasarán a recibir dinero sólo de las comisiones del bloque (pero es probable que para entonces ese dinero sea más que actualmente el premio). Debemos quedarnos con esta parte de los 21 millones de Bitcoins, porque es importante cuando pasemos a evaluar los aspectos económicos.

2.3.3 Generación de monedas por prueba de participación

El método anterior de prueba de trabajo ha sido criticado porque el proceso para participar en esa lotería de los bloques es muy intensivo en energía eléctrica por lo que se derrocha una energía que podría usarse en otras cosas más útiles (para el resto del mundo, se entiende, para los mineros es muy útil ganar dinero). No es del todo cierto, ya que el sistema incentiva a los mineros los cuales a su vez son fundamentales para que la red funcione y proporcionan seguridad en las transacciones. Pero es cierto que se podría hacer con sistemas menos derrochadores que esa especie de lotería.

Otro problema de este modelo, es que si los desarrolladores hacen un cambio en el funcionamiento de la moneda, el que sea realmente implementado depende completamente de que los mineros quieran meter ese cambio en sus máquinas. Si no lo hacen en un número suficiente, el cambio no sigue adelante. Ésto da un poder excepcional a los mineros, sobre todo cuando se agrupan en cárteles con un % alto de la capacidad de proceso de la red, y ésto en ocasiones ha causado problemas a monedas que son puramente prueba de trabajo.

Una alternativa es la llamada prueba de participación. Con este sistema cualquier usuario que quiera participar, y tenga el mínimo de dinero requerido (que variará según la criptomoneda, pero suelen ser cantidades altas) puede apartar ese dinero y dejarlo como depósito de garantía. Ese dinero no podrá usarlo mientras esté apartado (también, según la criptomoneda, habrá un mínimo de tiempo en días o meses en el que el dinero quedará apartado), se forma similar a cuando metemos dinero en un fondo a largo plazo de nuestro banco. Una vez hecho ésto, la máquina del usuario para a confirmar transacciones y generar bloques, como hacían los mineros en la prueba de trabajo pero sin la lotería que hacía que tuvieran que probar millones de combinaciones malgastando energía antes de obtener un bloque válido.

A cambio, el usuario recibe como premio un interés que será un porcentaje del dinero apartado (y ahí se insertan nuevas monedas en la economía) y parte de la comisión de las transacciones confirmadas. En caso de que el usuario intentara hacer alguna maldad, como confirmar transacciones inválidas en su propio beneficio, perderá todo el dinero apartado, lo que es un incentivo más que suficiente para que nadie lo haga dado que las cantidades mínimas suelen ser bastante altas (unos 150.000 euros al cambio de hoy en Dash, por ejemplo).

2.3.4 Otros modelos y modelos mixtos

Otras criptomonedas tienen modelos mixtos como veremos en la segunda parte de este artículo con Dash, teniendo en parte prueba de trabajo y prueba de participación repartiendo en premio entre mineros y participantes y de este modo no dando demasiado poder a unos u otros. Otras monedas, como Ethereum, están migrando completamente de un modelo a otro.

2.4 Resumen del funcionamiento

Si hemos leído todo lo anterior, podremos entender que, explicado en pocas palabras los puntos claves para explicar sobre como funcionan las criptomonedas.

  • Se almacenan todos los saldos y transacciones en un libro de contabilidad público del cual hay copias iguales en cada ordenador que participa en la red de esa moneda

  • Los participantes de la red validan las transacciones existentes de forma segura y rápida usando la firma digital y el fichero de contabilidad (blockchain)

  • Periódicamente se generan una pequeña cantidad de nuevas monedas mediante o bien minería que son ordenadores haciendo cálculos complejos, o gente haciendo prueba de participación con parte de sus monederos y recibiendo un interés del dinero que apartan. A cambio del premio, esos ordenadores realizan la parte pesada de confirmar las transacciones nuevas.

3. Ventajas y desventajas de las criptomonedas

Comparadas con el dinero fiduciario las criptomonedas tienen las siguientes ventajas:

  • Privacidad. Si no asociamos nuestro nombre a nuestra dirección del monedero de ninguna forma, no habrá forma de saber a quien pertenecen esas criptomonedas ni quien está enviando y recibiendo dinero.

  • Resistencia a eventos económicos externos. Si guardamos bien nuestra clave privada, nadie puede hacernos un corralito en nuestras criptomonedas. Nadie puede embargarlas por decisión judicial o gubernamental. Nadie las puede usar para salvar a banqueros en quiebra. El valor de nuestras criptomonedas está completamente a salvo de la devaluación de nuestra moneda nacional (hola Venezuela).

  • Economía. Podemos enviar cualquier cantidad de dinero a cualquier parte del mundo con comisiones ridículas.

  • Velocidad. Las transferencias suelen llegar en minutos o incluso segundos según la carga de la red, comisión, y que moneda estemos usando pero incluso en los peores casos (horas) suelen ser mejor que las transferencias bancarias que, como mínimo, suelen tardar un día.

  • Economía deflacionaria. Hablaré más de eso en el siguiente apartado. Pero, en general, las criptomonedas más populares generan menos monedas que la demanda existente por lo que, aunque se pueden fraccionar casi infinitamente (podemos tener 0.00001 Bitcoin), el valor sube según más gente las va queriendo comprar.

Como todo, también tienen algunas desventajas:

  • Fluctuación de precio. Las criptomonedas tienen unas fluctuaciones de precio, considerado éste en dinero normal, bastante exageradas. Yo he visto el precio del Bitcoin pasar en un día de 2900 dólares a 2200 y en tres días más bajar a 1850 para después volver a 2800 en una semana. En general si vamos a tener un fondo de ahorro a largo plazo en criptomonedas, no conviene obsesionarse con su valor en un punto dado sino mirar la evolución a lo largo de meses o años porque las gráficas del valor de las criptomonedas suelen estar un poco locas.

  • Posibilidad de perder todo el contenido de una cartera si somos descuidados. Como he comentado antes, la clave privada lo es todo. Si la perdemos (hemos perdido el papel donde la teníamos, nos han hackeado el ordenador y no teníamos contraseña, se nos ha roto el dispositivo donde estaba el monedero y no tenemos las palabras de recuperación), hemos perdido todo el contenido sin posibilidad de recuperación.

  • Entra dentro de lo posible que un evento técnico o social haga que una criptomoneda pierda todo o la inmensa mayoría de su valor. Por ejemplo, si la moneda es de una empresa y ésta se va a la quiebra. O surge un fallo de seguridad enorme que desbarata completamente una de ellas. O la comunidad se divide por conflictos y surgen varias monedas de lo que antes era sólo una. Estos riesgos son muy bajos en las monedas más importantes que analizaré en la siguiente parte del artículo y sobre todo en las que no dependen de empresas y tienen un sistema de gobierno autónomo, pero, especialmente para las criptomonedas más minoritarias, los riesgos existen.

  • Posibilidad de hostilidad / ataque legislativo o gubernamental. Puede que a algunos gobiernos no les gusten las criptomonedas por motivos obvios. Es casi seguro que a los bancos no les gustan, y ya sabemos el poder que tienen sobre los medios lavacerebros y los gobiernos deudores, de modo que no entra dentro de lo imposible que ataquen las criptomonedas legislativamente haciendo, por ejemplo, su posesión un delito o añadiendo impuestos exagerados a la tenencia o su comercio. Ésto no quiere decir que las criptomonedas desaparezcan, ya que seguirá habiendo gente que quiera tenerlas a pesar de todo y arriesgarse (teniendo cuidado de no asociar nuestro nombre al monedero, como ya he comentado, es muy fácil ocultar la posesión). En cualquier caso medidas de ataque legislativo es muy probable que afecten muy negativamente al valor en moneda normal.

  • Lentitud para pagos rápidos. Para ciertos pagos que con una tarjeta de crédito son casi instantáneos, como los pagos en un bar o pequeñas compras en tiendas, la demora de minutos de ciertas criptomonedas (como Bitcoin) o la comisión, por pequeña que sea, son impedimentos. Para algunas monedas ésto no es un problema, y para Bitcoin hay una solución en camino, la Lighting Network, que permitirá pagos instantáneos y sin comisión, otras monedas tienen pagos muy rápidos, y por otro lado los comerciantes interesados puede contratar servicios intermedios que confirman el pago en cuanto aparece en la red aunque no tenga confirmaciones (cobran una comisión que compensa los posibles fraudes). También empieza a haber empresas que ofrecen tarjetas de crédito normales que pagan al comerciante en dinero normal pero usan un monedero de Bitcoin como respaldo.

4. Perspectivas económicas y riesgos como inversión

Dicen que en la economía es muy fácil explicar lo que ha pasado pero no lo que va a pasar. Con las criptomonedas sucede lo mismo. Sin embargo, hay unos datos económicos interesantes con los que podemos hacer algunas cuentas y cábalas.

A la hora de escribir este artículo, el valor de todos los Bitcoins es de unos 30 mil millones de dólares (lo que llaman 30 billones los anglos) y el de todas las criptomonedas juntas de unos 100 mil millones. Eso es superior al mercado existente de plata pero sólo un 10% del mercado de oro.

En el mundo, según algunas estimaciones, existen 85 billones (85 trillones anglos) de dólares en dinero circulante o en cuentas corrientes o inversiones. Es decir, actualmente Bitcoin supone poco más de un 0.03% del dinero mundial. El valor actual es de entre 2400 y 2700 dólares, según el día. Si por cualquier motivo el 0.10% del dinero mundial quisiera irse a Bitcoin probablemente estaríamos multiplicando por tres su valor ($6000+). Si el 1% del dinero mundial quisiera estar en Bitcoin, probablemente veríamos un Bitcoin a más de $50.000.

¿Suena irrealista? Quizás no suene tanto, o incluso suene conservador, si digo que el Bitcoin pasó de un precio inicial de 6 céntimos en 2011 a $6 en 2012, $12 en 2013, $881 en 2014 que luego bajaron a unos $200 por un hackeo del mayor mercado existente pero que a 2016 ya se habían doblado hasta $443. En 2017 se recuperó inicialmente el precio de $800+ y a mediados de 2017 estamos en $2500 sin que parezca que vaya a bajar mucho más pese a haber pasado un conflicto entre la comunidad.

¿Qué habría dicho una persona de 2011 si le dicen que en seis años el Bitcoin valdría 40.000 veces más? Puede que el precio actúal de $2500 sea una burbuja y de hecho personalmente creo que lo es, pero a largo plazo tengo también confíanza en que Bitcoin seguirá siendo la mejor inversión del mundo.

¿Quiere decir ésto que en un futuro cercano este ritmo se mantenga? Por supuesto que no; es imposible predecir el futuro. Podría suceder que otra moneda destrone a Bitcoin (o la que usemos como inversión) y el precio se hunda al ritmo que la otra se dispara. Podrían suceder cualquiera de los problemas listados en el punto anterior. Podría haber un pánico vendedor por riesgo de estar en una burbuja que está explotando y causar así una profecía auto cumplida. Podrían pasar muchas cosas.

Pero es innegable que el histórico de precio tanto de Bitcoin como de otras criptomonedas establecidas es espectacular.

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